Hoy España se ha levantado con ganas de marcha: con un PP
herido de muerte a causa de las continuas acusaciones de corrupción a raíz del
caso Bárcenas (y del caso Gürtel, el cual no ha acabado tampoco) y, sobre todo,
de las palabras de Beatriz Talegón, líder de la Unión Internacional de Jóvenes
Socialistas (IUSY) que pone de tres vueltas y media al socialismo mundial y,
por ende, a un PSOE que vira sin rumbo como un pollo sin cabeza.
No obstante, la bella retórica y el discurso juvenil en
contra de los seniles y decrépitos ancianos del partido no es más que eso,
palabras vanas y vacías. Palabras dirigidas a aquellos que han perdido los
ideales reales del socialismo y que están envilecidos por el diablo del poder y
la riqueza. Son, en efecto, palabras idóneas y certeras para la ocasión.
Sin embargo, son palabras y las palabras no merecen nada más
que reflexión ante ellas y no la marabunta de aplausos, rosas y elogios que se
ha llevado Beatriz Talegón por, simplemente, defender a su organización. Lo que
a los españoles les ha gustado es que ha, aparentemente, atacado a sus mayores
enemigos: los políticos que les han llevado a esta situación, que han bajado
las ayudas, el sueldo y subido los impuestos. Ahí, los españoles se identifican
con sus palabras.
Otro error de la razón humana: el creer que el enemigo de
nuestro enemigo es nuestro amigo. Nada más lejos de la realidad. La líder de
IUSY milita (la expresión “pertenece” me parecía demasiado mercantil) en el
Partido Socialista Obrero Español. Y, tal y como dice Julián Jiménez, ex-militante
de las juventudes del PSOE, en su carta abierta dirigida a esta Beatriz: “Quienes
conocemos el podrido funcionamiento del PSOE sabemos que alguien rebelde nunca
alcanza una responsabilidad tan alta como la de Dirigente de las IUSY”.
Así, el ex-militante (que recibió críticas de la propia
Beatriz por abandonar el partido), resume su escéptica opinión respecto al
discurso que ha “avergonzado” al socialismo internacional con estas palabras: “sinceramente,
ex compañera Beatriz Talegón, creo que tu discurso es una mera pose que reclama
un Partido Socialista que hace aguas, que necesita poses estéticas para tratar
de mantener a incautos de buena fe que vean en tus palabras un aire fresco que
en el PSOE no existe”.