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martes, 21 de agosto de 2012

Una historia de amor en un campo de batalla… ¡retransmitida en directo por televisión!



Así comienza Los Juegos del Hambre, el primero de una trilogía. Un best seller del que existen más de tres millones de copias impresas y que ha recibido excepcionales críticas de otras divinidades de los estantes tales como Stephenie Meyer ­­―la autora de la saga Crepúsculo­― o Stephen King.

El manuscrito arrasó en las librerías gracias a la combinación de una idea inicial la mar de novedosa y la utilización de tópicos tan refritos como el amor, la supervivencia y la opresión del más fuerte. Pero que si no los llamamos tópicos sino ámbitos esenciales de nuestras vidas, comprendemos sin ningún sobresalto el motivo de su éxito. Un éxito que engancha hasta la última página. Otro de los motivos de su gloria: la sencilla (más que sencilla, simplona) literatura. El fragmento de arriba no es más que una prueba de intenciones de Suzanne Collins, la autora. El libro está por completo escrito en presente y en 1ª persona y con ello logra dotar a las acciones de una viveza rítmica y a los sentimientos de los personajes de una cercanía palpable. Además de evitar al lector leer intrincadas oraciones subordinadas y enmarañados tiempos compuestos. Todo hay que decirlo.

La acción nos sitúa en Panem, un país surgido a partir de una Norteamérica post-apocalíptica y en el que lugar de estados existen Distritos, con extremas desigualdades entre ellos, controlados por una ciudad llamada El Capitolio. En un principio existieron 13, pero uno de ellos se sublevó originando una guerra civil entre todos los distritos y El Capitolio, al que no consiguieron derrotar. Las consecuencias de su desobediencia fueron la destrucción del Distrito 13 y Los Juegos del Hambre que ayudan a recordar a los distritos la fuerza de El Capitolio. En esos juegos, doce chicos y doce chicas (de cada uno de los Distritos) se enfrentan en una batalla a muerte retransmitida en directo por televisión: un reality show (tal y como dice la propia sinopsis del libro).

Aquí se encuentran los tópicos de las desigualdades, la opresión, la supervivencia, la amistad y el amor con una idea muy novedosa: el uso de las cámaras, de la audiencia y de los patrocinadores por parte de los integrantes que no sólo deben luchar contra sus contrincantes, sino también fascinar y seducir al público, para ganar y, por tanto, sobrevivir. “El gran teatro del mundo”, decía Calderón de la Barca.

Katniss Everdeen es una chica de 16 años de edad que tiene que cuidar de su madre y de su hermana tras la muerte de su padre. Es una luchadora, inteligente y protector, además de una maestra con el arco que tuvo (y tiene) que hacer frente al hambre de su familia. Pero ciertamente tosca e introvertida con la mayoría de las personas. Pero sobre todo, es la narradora del libro: las descripciones son concisas; la escritora prefiere detallar con esmero y empatía cada uno de los sentimientos de la muchacha. Los diálogos, entre que la protagonista habla poco y que los chavales en la batalla lo que buscan en matarse entre ellos y no charlar sobre el tiempo, son escasos y sin apenas importancia argumentativa o creatividad explosiva.

Si buscas un libro sencillo de leer y que te haga sufrir y sentir como si tú estuvieras salvando el pellejo día tras día, éste es tu libro. Ahora bien, no esperes despampanantes florituras literarias, ni complicadas tramas con numerosos cambios de ritmo y orientación, aunque sí ciertas reflexiones sobre la importancia de los medios en nuestras vidas, la opresión, el hambre, las desigualdades y las nefastas consecuencias de las guerras. Así como la crueldad visceral de los seres humanos.

P.D.: Deseo fervientemente vuestros comentarios y opiniones sobre la obra y mi crítica.



viernes, 25 de mayo de 2012

Comentario crítico de 'Escritos Corsarios'


‘Escritos Corsarios’ es la recopilación de una serie de ensayos, artículos y reflexiones personales de Pasolini publicados en los años 73, 74 y 75 –justo antes de su misterioso asesinato–. Grandeza o defecto de él, por lo que escribía; se buscó, o encontró, enemigos por todos los frentes.  

'Escritos Corsarios', publicado en 2009
Pier Paolo Pasolini fue un escritor, poeta y cineasta que nació al mismo tiempo que el régimen fascista de Mussolini.  Vivió el fascismo y también los embriones de la nueva democracia italiana. En ella participó con el Partido Comunista Italiano hasta que fue expulsado a causa de su homosexualidad.  Esto hace que los artículos estén exentos de cualquier cadena. Pasolini escribe con total libertad de todos los temas de la Italia del momento. Demuestra con pluma creativa y sin pelos en la lengua su gran conocimiento sobre la situación sociológica e histórica del país. Sus tan detallados análisis de la sociedad italiana le permiten, y a todo el que lea sus artículos, comprender hacia donde se dirige el sistema social italiano, así como su recién nacida política democrática.
"La familia ha dejado de ser el núcleo de la Iglesia, ahora es en el seno de la familia donde el hombre se convierte en consumidor"
Temporalmente hablando, en medio de los artículos recogidos en la obra, ocurre uno de los más importantes capítulos de Italia y su democratización: el referéndum del 12 de mayo de 1974 llamó a las urnas a todos los italianos para votar sobre el divorcio. Este hecho no es insólito, lo insólito fue que tanto comunistas como católicos removiesen Roma con Santiago para ir retrasando ese referéndum desde 1970 por temor a que se produjese una grave división del país entre laicos y religiosos. No obstante, como menciona Pasolini en sus artículos, se equivocaron pues menospreciaron a la sociedad italiana que respondió con gran madurez. Laicos y católicos progresistas consiguieron la victoria de “Sí” al divorcio.

Pasolini muestra su clarividencia sobre la sociedad italiana explicando los porqués del resultado. Crítica a los líderes de los democristianos y comunistas por no haber percatado el verdadero avance de la sociedad italiana. Él enlaza ese desarrollo con otro hecho: la cultura del consumismo, la sociedad de masas. La cual crítica duramente y la culpa de la pérdida de la cultura rural italiana.
"La revolución en las comunicaciones han comenzado una obra de homologación destructora de toda autenticidad y cultura original"
Para explicar el gran progreso de la sociedad italiana se basa en dos cuestiones: La desaparición de la Italia rural por culpa de la irrupción de la civilización del consumo, y el avance de las capas medias hacia una “tolerancia a la americana” basada en la satisfacción de la propia persona. Esto supone la creación de una homogeneidad social que ‘engulle’ toda diversidad cultural y sólo deja una: la del consumo. Y claro, el consumismo se enlaza con el desarrollo en los medios. La revolución en los medios ha comenzado una destrucción de toda autenticidad y cultura original creando la sociedad de masas. 

“Cuando uno de aquellos jóvenes decidía ser fascista, ello era puramente casual, no era más que un gesto, inmotivado e irracional". Refiriéndose a los atentados fascistas de Brescia del 28 de Mayo de 1974 –poco después del referéndum–. Explicaba que todos los jóvenes italianos habían crecido con la misma cultura (la del consumismo) por lo que el ser o no ser fascista dependía de una decisión arbitraria. “Hubiera bastado quizá una sola palabra para que ello no sucediese y quizás eran adolescentes de dieciocho años, que no sabían nada de nada, y que se habían arrojado de cabeza en la horrenda aventura por simple desesperación”. Con esto, Pasolini quizás dibuje una realidad plana; quizás quiera pintar de un solo brochazo toda la sociedad italiana y se olvide de las pequeñas pinceladas que son necesarias para representar un óleo de tan magnas características.

Pasolini también vivió los 30 años de gobiernos democristianos. La religión está pereciendo como autoridad y forma de poder. La iglesia se presenta como la némesis de la sociedad de consumo. Esta forma de cultura basada en el hedonismo y materialismo castiga a la iglesia por su pacto con “el diablo”, con el estado burgués que fue el estrato social que generó esta sociedad de masas.
"Nunca ser distinto ha sido una culpa tan espantosa como en este período de tolerancia"
El consumismo es el tema más recurrente de la obra; lo enlaza con todos los demás aspectos que trata y lo señala como el culpable de la homogenización social. Considera que el consumismo ha conseguido que todos queramos ser iguales. No queremos diferenciarnos. El consumismo, por tanto, es el nuevo fascismo.

"El fascismo  fue incapaz de arañar siquiera el alma del pueblo italiano; el nuevo fascismo, a través de los medios de comunicación e información, no sólo la ha arañado, sino que la ha lacerado, la ha violado, la ha afeado para siempre"

Pier Paolo Pasolini