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lunes, 11 de noviembre de 2013

¡Extra, extra! ¡No hubo duelo!

Los arbustos de paja que ruedan por el hollywoodense desierto del Lejano Oeste son llamados barrillas, brujas capitanas o cachanillas. Todos son términos latinos, muy lejanos del uso peninsular del idioma de Cervantes. Así que en España suelen llamarse por su cualidad, la de rodar. Plantas rodadoras. Y por el lugar donde suelen verse. Plantas rodadoras del desierto.

martes, 8 de octubre de 2013

La batalla de los Olivares



No eran más de una treintena de hombres contra 15.000 almas. La aplastante lógica numérica cincelaba en sus rostros la desesperación de quien se sabe derrotado. Los minutos pasaban y el estruendo de sus rivales le hacía un nudo en sus gargantas. La opresión en el pecho producida por la angustia, el dolor de cabeza de quien quiere gritar pero no puede por simple terror: la fatídica espera de quien espera sin saber qué encontrará. Uno de ellos, vestido con su uniforme beige con detalles negros y amarillos, apretaba los dientes y miraba al frente mientras, nervioso, pasaba su peso de una pierna a otra; como si sus piernas no pudiesen sostener el peso de su cuerpo durante un tiempo demasiado prolongado.  En frente de estos abandonados guerreros de terracota, formaban en perfecto desorden y estructurada algarabía millares de personas que verían como sus sueños se cumplirían en cercanos instantes.

   El momento esperado llegó cuando el árbitro entonó el pitido final. El graderío se venía abajo con la fútil esperanza de abrazar o besar a alguno de sus héroes. La treintena de seguratas que protegían el verde observaron, impasibles, cómo un joven vestido de blanco y morado pasaba entre ellos y se lanzaba hacia el montón de jugadores que celebraban el sufrido ascenso de su equipo, del Real Jaén.

   Después de ese pionero; decenas, centenas y millares de personas invadieron el césped que había gestado la hazaña durante la hora y media anterior en la que veintidós jugadores manejaban con los pies una pelota con la intención de meterla en la portería contraria: todo el mundo quería ser parte de la fiesta del fútbol.

Gaitán, a hombros de Toni García, rememora a Antoni Galera
   Sin embargo, momentos antes la historia no había sido tan color de rosa. Los primeros ochenta y cinco minutos fueron una excusa para justificar los últimos cinco: Santi Villa lanza una falta desde el balcón del área y un jugador del huracán de Valencia golpea el balón con la mano o el balón roza el brazo de ese jugador (depende del color de quien lo cuente).

   El colegiado señala penalti y la euforia de la Nueva Victoria estalla en un grito de alegría acompañado de un brazo con el de al lado, puños en alto o, incluso, besar el suelo que sostiene tus pies. Un padre levantaba a su hijo como Rafiki lo hacía con Simba al principio de cierta película de Disney. Euforia justificada pues el Jaén sólo debía mantener el resultado de empate a cero para conseguir el ascenso: un penalti le acercaba su objetivo al alcance de las dos manos.

   Es el propio Santi Villa el que se enfrenta al portero valenciano. La grada ni siquiera presta atención al penalti, restan poco más de dos minutos para el final del encuentro y aunque lo fallara, el Huracán no tendría tiempo a una respuesta: había que celebrarlo. Santi Villa golpea el balón de forma impecable, sin embargo, el palo repele el esférico. Pocos segundos pasan de un barullo en el área visitante a un despeje desesperado que acaba en las botas de un delantero del Huracán. Tenía todo el campo para él.

   Toda la grada preferente fue testigo de cómo el jugador valenciano se plantó delante de Toni García, el meta jienense, en lugar de chutar, cede la bola a un compañero que venía en la segunda jugada: éste remata de primeras y el balón sale de sus botas acariciando el césped, muy lentamente avanza hacia la línea de gol, sin embargo, en última instancia, Raúl Gaitán logra despejar ese balón maldito que tanto recordaba por su lentitud al que les arrebató el ascenso en un 2009. Ese año se enfrentaban al Villarreal B de Garrido. Entonces, Galera no pudo despejarlo, el pequeño submarino logró el empate y el golaveraje le favoreció.

    El estadio enmudeció durante esos largos segundos en los que se veían personas con manos en la cara, otros tirándose del pelo pero, sobre todas las poses, mandaba aquella del conejo de carretera deslumbrado por las luces de un coche que acabaría por atropellarlo: era la mirada del estupor cuya banda sonora eran millares de “no me lo creo” o “no puede ser”: los dos ojos abiertos como platos, sin poder reaccionar.

   Un suspiro general que exhalaba todo el aire contenido seguido de un verdadero grito de alegría era lo que entonaba una Victoria mucho más cauta que antes, que esperó al pitido final para celebrarlo de verdad con los jugadores, con sus amigos y familiares y con el mundo entero. El Real Jaén estaba en segunda. Lo que el fútbol le arrebató once años antes se lo devolvía este verano. La temporada siguiente jugarían en la división de plata, pero eso ya,  es otra guerra. 

martes, 12 de febrero de 2013

La otra cara del discurso que removió la conciencia del socialismo


Hoy España se ha levantado con ganas de marcha: con un PP herido de muerte a causa de las continuas acusaciones de corrupción a raíz del caso Bárcenas (y del caso Gürtel, el cual no ha acabado tampoco) y, sobre todo, de las palabras de Beatriz Talegón, líder de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas (IUSY) que pone de tres vueltas y media al socialismo mundial y, por ende, a un PSOE que vira sin rumbo como un pollo sin cabeza.


      No obstante, la bella retórica y el discurso juvenil en contra de los seniles y decrépitos ancianos del partido no es más que eso, palabras vanas y vacías. Palabras dirigidas a aquellos que han perdido los ideales reales del socialismo y que están envilecidos por el diablo del poder y la riqueza. Son, en efecto, palabras idóneas y certeras para la ocasión.

   Sin embargo, son palabras y las palabras no merecen nada más que reflexión ante ellas y no la marabunta de aplausos, rosas y elogios que se ha llevado Beatriz Talegón por, simplemente, defender a su organización. Lo que a los españoles les ha gustado es que ha, aparentemente, atacado a sus mayores enemigos: los políticos que les han llevado a esta situación, que han bajado las ayudas, el sueldo y subido los impuestos. Ahí, los españoles se identifican con sus palabras.

   Otro error de la razón humana: el creer que el enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo. Nada más lejos de la realidad. La líder de IUSY milita (la expresión “pertenece” me parecía demasiado mercantil) en el Partido Socialista Obrero Español. Y, tal y como dice Julián Jiménez, ex-militante de las juventudes del PSOE, en su carta abierta dirigida a esta Beatriz: “Quienes conocemos el podrido funcionamiento del PSOE sabemos que alguien rebelde nunca alcanza una responsabilidad tan alta como la de Dirigente de las IUSY”.

   Así, el ex-militante (que recibió críticas de la propia Beatriz por abandonar el partido), resume su escéptica opinión respecto al discurso que ha “avergonzado” al socialismo internacional con estas palabras: “sinceramente, ex compañera Beatriz Talegón, creo que tu discurso es una mera pose que reclama un Partido Socialista que hace aguas, que necesita poses estéticas para tratar de mantener a incautos de buena fe que vean en tus palabras un aire fresco que en el PSOE no existe”. 

viernes, 25 de mayo de 2012

Comentario crítico de 'Escritos Corsarios'


‘Escritos Corsarios’ es la recopilación de una serie de ensayos, artículos y reflexiones personales de Pasolini publicados en los años 73, 74 y 75 –justo antes de su misterioso asesinato–. Grandeza o defecto de él, por lo que escribía; se buscó, o encontró, enemigos por todos los frentes.  

'Escritos Corsarios', publicado en 2009
Pier Paolo Pasolini fue un escritor, poeta y cineasta que nació al mismo tiempo que el régimen fascista de Mussolini.  Vivió el fascismo y también los embriones de la nueva democracia italiana. En ella participó con el Partido Comunista Italiano hasta que fue expulsado a causa de su homosexualidad.  Esto hace que los artículos estén exentos de cualquier cadena. Pasolini escribe con total libertad de todos los temas de la Italia del momento. Demuestra con pluma creativa y sin pelos en la lengua su gran conocimiento sobre la situación sociológica e histórica del país. Sus tan detallados análisis de la sociedad italiana le permiten, y a todo el que lea sus artículos, comprender hacia donde se dirige el sistema social italiano, así como su recién nacida política democrática.
"La familia ha dejado de ser el núcleo de la Iglesia, ahora es en el seno de la familia donde el hombre se convierte en consumidor"
Temporalmente hablando, en medio de los artículos recogidos en la obra, ocurre uno de los más importantes capítulos de Italia y su democratización: el referéndum del 12 de mayo de 1974 llamó a las urnas a todos los italianos para votar sobre el divorcio. Este hecho no es insólito, lo insólito fue que tanto comunistas como católicos removiesen Roma con Santiago para ir retrasando ese referéndum desde 1970 por temor a que se produjese una grave división del país entre laicos y religiosos. No obstante, como menciona Pasolini en sus artículos, se equivocaron pues menospreciaron a la sociedad italiana que respondió con gran madurez. Laicos y católicos progresistas consiguieron la victoria de “Sí” al divorcio.

Pasolini muestra su clarividencia sobre la sociedad italiana explicando los porqués del resultado. Crítica a los líderes de los democristianos y comunistas por no haber percatado el verdadero avance de la sociedad italiana. Él enlaza ese desarrollo con otro hecho: la cultura del consumismo, la sociedad de masas. La cual crítica duramente y la culpa de la pérdida de la cultura rural italiana.
"La revolución en las comunicaciones han comenzado una obra de homologación destructora de toda autenticidad y cultura original"
Para explicar el gran progreso de la sociedad italiana se basa en dos cuestiones: La desaparición de la Italia rural por culpa de la irrupción de la civilización del consumo, y el avance de las capas medias hacia una “tolerancia a la americana” basada en la satisfacción de la propia persona. Esto supone la creación de una homogeneidad social que ‘engulle’ toda diversidad cultural y sólo deja una: la del consumo. Y claro, el consumismo se enlaza con el desarrollo en los medios. La revolución en los medios ha comenzado una destrucción de toda autenticidad y cultura original creando la sociedad de masas. 

“Cuando uno de aquellos jóvenes decidía ser fascista, ello era puramente casual, no era más que un gesto, inmotivado e irracional". Refiriéndose a los atentados fascistas de Brescia del 28 de Mayo de 1974 –poco después del referéndum–. Explicaba que todos los jóvenes italianos habían crecido con la misma cultura (la del consumismo) por lo que el ser o no ser fascista dependía de una decisión arbitraria. “Hubiera bastado quizá una sola palabra para que ello no sucediese y quizás eran adolescentes de dieciocho años, que no sabían nada de nada, y que se habían arrojado de cabeza en la horrenda aventura por simple desesperación”. Con esto, Pasolini quizás dibuje una realidad plana; quizás quiera pintar de un solo brochazo toda la sociedad italiana y se olvide de las pequeñas pinceladas que son necesarias para representar un óleo de tan magnas características.

Pasolini también vivió los 30 años de gobiernos democristianos. La religión está pereciendo como autoridad y forma de poder. La iglesia se presenta como la némesis de la sociedad de consumo. Esta forma de cultura basada en el hedonismo y materialismo castiga a la iglesia por su pacto con “el diablo”, con el estado burgués que fue el estrato social que generó esta sociedad de masas.
"Nunca ser distinto ha sido una culpa tan espantosa como en este período de tolerancia"
El consumismo es el tema más recurrente de la obra; lo enlaza con todos los demás aspectos que trata y lo señala como el culpable de la homogenización social. Considera que el consumismo ha conseguido que todos queramos ser iguales. No queremos diferenciarnos. El consumismo, por tanto, es el nuevo fascismo.

"El fascismo  fue incapaz de arañar siquiera el alma del pueblo italiano; el nuevo fascismo, a través de los medios de comunicación e información, no sólo la ha arañado, sino que la ha lacerado, la ha violado, la ha afeado para siempre"

Pier Paolo Pasolini

jueves, 17 de mayo de 2012

El hombre que convirtió un inconveniente en una suculenta ventaja


Trece años. Con esa edad los niños suelen recibir juguetes. Sin embargo, uno recibió un desventurado negocio: un desdichado bar de pescadores que convirtió en todo un símbolo gastronómico de la Costa del Sol gracias a una gran idea. 

En el malagueño barrio de El Palo nació Eduardo, o “Nono” como le gustan que le llamen. Creció alrededor del olor a salitre, arena, madera y alquitrán. El que utilizaba su abuelo para teñir las redes. Explica el relato con naturalidad, lo hace de forma directa. Un hombre tan ajetreado no puede permitirse divagar. Mientras narra la historia de cómo su abuelo tuvo que cerrar su negocio de tintero para abrir un bar llamado “El tintero”, atiende a distribuidores y saluda a los camareros. Se echa hacia adelante, símbolo de un hombre cercano. “Yo sigo sirviendo platos”.  Y humilde: “El que crea que lo sabe todo es el más tonto”. 

Está en su casa, acompañado por casi medio millar de sillas con sus respectivas mesas. Es temprano. Aún hay pocos clientes pero el bar ya está en ebullición. Sólo cinco años duró ese pequeño bar de pescadores en las manos de su abuelo. Con tan sólo trece años recibe el negocio. El patriarca familiar lo elige a él por delante de sus nueve hijos. “Mi abuelo me alquila el bar, era su preferido”. Preferido o no. Ese niño contrató a sus dos padres como cocineros.  Esa decisión fue tan descarada como trascendental iba a ser en su vida. Él aún no lo sabía. 

Su puro acento malagueño no se deja amortiguar por los voceríos de subasta de ‘pescaito’ frito. Entre cantos de “¡Espeto, rico ‘espetito’ de sardinas!” y “¡Pulpo, pulpo a la gallega!” cuenta,  con asombrosa normalidad, cómo se le ocurrió la famosa idea de subastar el pescado. Esa innovadora forma de servir el típico pescado frito. Esa con la que los camareros, capaces de llevar en sus brazos decenas de platos, se recorren los salones del bar en busca de clientes ávidos de comer lo que llevan… y lo que cantan. Todo eso ocurre en el ahora llamado “El Tintero 2”, bar situado en el extremo este de El Palo.  

“Mi madre no sabía ni leer ni escribir, así que siempre se liaba con los pedidos”.  Eran los años 70 y aún el analfabetismo dominaba en muchas zonas. Pero, “Nono” le sacó partido. “Tú fríe lo que quieras que ya nosotros lo venderemos”. Con esta frase nace una idea que parece sencilla. Pero desde la barrera se ven muy bien los toros. 

A partir de ahí fue todo mucho más fácil, el invento tuvo “gran aceptación” y rápidamente se mudaron al local en el que ya llevan 36 años “al pie del cañón”. Esa es la filosofía de Eduardo cuando le preguntan por su jubilación. “En la vida no se puede parar de luchar, si paras, estás perdido”. 

Abrieron “El tintero campero”. Una versión del original añadiéndole carne, situado en el valle del Guadalhorce. Él mismo saca el tema de la crisis. Su gesto se torna serio, hasta ahora muy expresivo. “Las cosas están muy duras”.  El habitual discurso deja sitio a una sorpresa: “Nosotros no hemos recortado personal”. Un oasis con la gran idea de Eduardo como fuente. De ella se benefician un centenar de empleados –la mitad en invierno– que no han visto sus empleos terminados. Pero acaba con una mala noticia: “tendremos que hacerlo”.

Un estrechón de manos es el preámbulo a la despedida. Le dan a probar un nuevo pescado de un nuevo proveedor acompañado del habitual alioli. “Muy bueno” dice mientras se aleja esquivando a un camarero que llevaba más de veinte platos de rosada, deseoso por dejarlos en las mesas de los comensales para luego volver a empezar.  Él se ríe con el amago de choque. “Yo nunca he trabajado porque si trabajas en lo que te gusta no te cuesta esfuerzo, no es trabajo”. Un juguete, entonces. 

miércoles, 25 de enero de 2012

En Anduva se obró el milagro


Los pericos se unen a Villarreal y Racing como víctimas del Mirandés

El Mirandés eliminó al Espanyol en un partido vibrante de fútbol del bueno. El estadio de los de Burgos llevó en volantas a sus jugadores celebrando el histórico pase a Semifinales de la Copa del Rey

Esto es Anduva” rezaba un cartel en el estadio del modesto club del grupo II de 2ºB, haciendo referencia al famoso “Esto es Esparta” de Leonidas en la película 300. Nada más acertado. En espartanos se convirtieron los rojillos durante los poco más de noventa minutos que duró el encuentro, 5700  almas que no cesaron de animar a sus jugadores.

Pablo Infante, ídolo local, junto a la afición
Sus aficionados ya sabían lo que su equipo ofrecía: fútbol con mayúsculas, buen trato de balón y peligro tanto por raso como por aire. El Espanyol, y su técnico Pochettino, también lo sabían por ello salieron a tentar al contrario, tal y como un gladiador hace con su adversario: por eso se dejó a dos de sus mejores armas en el banquillo, Thievy y Verdú vieron como ambos equipos se guardaban bien las espaldas, no querían hacerse daño en estos primeros 45 minutos y el orden táctico y las entradas duras reinaron en el césped.

Pocas oportunidades de gol pudimos ver, aunque los dos equipos mantenían posesiones largas cuando tenían el control del balón no lo hacían con la suficiente profundidad y verticalidad para crear ocasiones claras: los locales lo intentaron con balones colgados al área que su delantero centro, Alain, no pudo llegar a conectar bien. El otro peligro del Mirandés tenía  nombre y apellidos: Pablo Infante. El ‘14’ no pudo respirar por el gran marcaje que Galán realizó sobre él.

El Espanyol fue el primero en lanzar una estocada. Nada más comenzar la segunda parte, Weiss –el mejor de su equipo–  se olvidó de análisis y se inventó una incursión por la derecha para centrar hacia atrás. El pasé lo despejó el meta Nauzet pero el balón cayó a un jugador blanquiazul que se la puso  a Rui Fonte; su remate acabó en el fondo de las mallas.

Anduva enteró enmudeció por un minuto, el tiempo que tardó su equipo en volver a poner el balón en juego. No sé si el público animó a su equipo, o su equipo animó al público con su juego de pases: El caso es que los locales se pusieron las pilas. “No hemos llegado tan lejos para acabar así” debió pensar el ídolo de Miranda del Ebro, Pablo Infante, y se puso a destajo a intentar su jugada por la izquierda. A la tercera vez que lo intentó, Galán no pudo llegar, Pablo se metió hacia dentro  y su disparo chocó en la pierna de un defensa cambiando la trayectoria hasta golpear el poste y besar las mallas de la portería. Empate a un gol y El Mirandés, Anduva, Miranda de Ebro y España enteran se creía el milagro.

En el ecuador de la segunda parte comenzaron los cambios. Pouso, consciente de lo que se avecinaba, sacó a Lambarri para lucharlas de cabeza y a dos jugones más: Borrell y Muneta. Por su parte: Pochettino obró de oportunismo y sacó sus armas: Thievy, un correcaminos, y Verdú para aprovechar a la contra los huecos que dejara el equipo local.

A Pouso le salió la jugada redonda: Lambarri las ganó todas por arriba y Muneta y Borrell volvieron locos a la zaga perica, mientras que, Thievy pareció no haberse quitado el chándal.

Los minutos pasaban, Anduva y el Mirandés empujaban hacia delante. El partido expiraba pero nadie en Miranda de Ebro dejaba de animar. Los jugadores, llevados por su afición, hicieron caso omiso del gran desgaste físico para obrar el milagro: Con los 90 recién cumplidos, Casilla alargó la agonía unos minutos más sacando una mano providencial a un tiro a bocajarro de Lambarri. Sería prolegómeno del éxtasis final: A un minuto para cumplir el tiempo añadido, Pablo Infante sacaba una falta desde la izquierda y Caneda remataba en plancha al primer palo con un cabezazo inapelable para el joven guardameta perico.

Una marea rojilla invadió el campo al finalizar el partido: Los jugadores fueron manteados, llevados a hombros recorriendo todo el campo. Y es que el Mirandés ha hecho historia: sólo 3 equipos de la tercera categoría lograron llegar a semifinales de la Copa del Rey y sólo dos eliminando a tres primeras. No hay equipo que más se lo merezca que el Mirandés CD.

Enhorabuena Mirandés

jueves, 19 de enero de 2012

Se impuso la lógica del fútbol


Sin ser uno de sus mejores partidos, el F.C. Barcelona se impuso a un obre Madrid por 1-2 en el Bernabéu remontando un gol tempranero de Ronaldo

Poco más de un mes hemos tenido que esperar los aficionados al fútbol para volver a ver enfrentarse a los dos pesos pesados de nuestra liga. Llegamos con este Real Madrid – Barcelona al octavo clásico en el último año.

Venían ambos equipos con bajas importantes: El Real Madrid sin Khedira ni Di Maria por lesión y sin Arbeloa por sanción. En la parte culé las lesiones de Bartra y ‘Pedrito’ dejaban en cuadro al conjunto catalán.

Se estipulaba con que Pepe jugaría en el centro del campo en una formación 4-3-3, y así fue, pero la alineación del Real Madrid dejó perplejos a muchos por la inclusión de Altintop y Carvalho en defensa; el turco cuajó una notable actuación. La alineación del Barça fue la esperada: un 4-3-3 con un Dani Alves muy arriba que casi formaba una línea de cuatro centrocampistas.

El planteamiento de Mourinho era claro: cederle el balón por completo al F. C. Barcelona para que los blancos pudieran aprovechar su gran contrataque. Él ya sabía que a la parroquia madridista no le gustaría eso pero el gol de Cristiano, a diez minutos de empezar, daba la razón momentánea al técnico blanco: El delantero portugués agarró un pase en profundidad de Benzemá para plantarse delante de Pique, conseguir suficiente espacio mediante un regate y batir entre las piernas a Pinto en un fallo clamoroso del meta andaluz.
Pero no todo es para siempre y menos en esto del fútbol  y si te enfrentas al F. C. Barcelona, menos aún: el visitante se limitó a hacer lo que sabe hacer, lo que le gusta y lo que le funciona: tocar el balón. Los jugadores blaugranas mantuvieron la posesión y comenzaron a crear ocasiones de gol como la del cabezazo de Alexis  Sánchez que fue a golpear al poste con Casillas como espectador de lujo.

Aún no habían salido los jugadores blancos del vestuario cuando Puyol remata sin ningún marcaje un centro de córner. El cabezazo es implacable para Casillas que ya tendría algunas palabras para el defensor despistado. El Madrid tiene que mirarse la defensa de los balones parados porque en este partido, y anteriores, sufrió mucho con ellos.

Con este marcador fue Pepe, de nuevo Pepe, el encargado de calentar el partido a base de acciones impropias que nada tienen que ver con la práctica del fútbol: lamentable el pisotón que propina en la mano de Messi cuando el argentino estaba tirado en el césped.  Eso fue lo poco que se vio del Real Madrid en la segunda parte junto un palo de Benzemá que remata un gran centro de Altintop.

Sería de nuevo, la lógica del fútbol la que dictó sentencia, en esta ocasión mediante los pies de Leo Messi. El de Rosario se inventa un pase por arriba y a la espalda de la defensa para que Abidal, como si de un delantero se tratase, la baje con el pecho y defina raso frente a la salida de Iker Casillas.

Poco mejoró el Madrid con la salida de Özil y Callejón y con la vuelta a su formación habitual pues la lógica ya había dicho todo lo que tenía que decir en este partido, y quién sabe, en esta eliminatoria.


La batalla en el centro del campo fue feroz
Fotografías: Marca.com