martes, 14 de junio de 2011

Diario de un Estudiante en Selectividad

La selectividad, dichosa selectividad, es mayor la importancia y dificultad que nosotros le otorgamos que la que realmente tiene.

La única importancia que tiene este método selectivo es ese mismo, el de seleccionar de manera objetiva, y evitar, o intentar evitar los amiguismos y ayudas que proliferan en los institutos: Notas desorbitadas e inmerecidas -Ojo, que no digo que a mí no me ayuden, a mí el primero, pero que si nos ayudan de esa manera es por selectividad, precisamente-.

La dificultad, más que un enfrentamiento contra un examen es un enfrentamiento con la circunstancia: Nervios, cansancio después de un curso durísimo que es 2º de Bachillerato y madrugones, porque, sí, otra cosa que veo mal de este sistema de selectividad es que al carecer la universidad de sedes suficientes, los alumnos de toda la provincia se amontonan en dos o tres sedes recorriendo viajes en coche de 15 min, 1 hora o 2 horas, da igual, el caso es el viaje.

Concluyo quejándome del sistema, que no mide fielmente las capacidades del alumno, pero claro, es tan difícil un método que sí lo haga. Aun no sabemos cual es. Y diciendo que la Selectividad es el pan de cada día que tuvimos en Bachillerato y que lo más importante es no ponerse nerviosos.




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