“Buenas tardes, ¿Cómo están?
¿Calor?” “Ahora sí, pero cuando veníamos a hacer los exámenes en invierno no
podíamos quitarnos los abrigos del frío que hacía”… “El caso es que todo eso
quedó atrás. Fue un camino que comenzó hace 15 años, en el Septiembre de 1996,
cuando pusimos rumbo a nuestro primer día de Colegio, vestidos con los babis
que nos llegaban a los tobillos; algunos llorarían ese día –los listos-, otros sonreirían; incautos, inocentes, no
sabían lo que les esperaba”.
“A partir de ese día comenzó un
duro camino, muchos padres y familias desistirían de convencer a sus hijos de
que el colegio era importante, pero vosotros nos dijisteis que la formación que nos darían allí valdría
para forjarnos un buen futuro. Los padres con suerte no tendrían que bregar
demasiado, otros sí que tendrían que hacerlo, pero nunca os rendisteis. No os quitéis mérito, todo cuanto somos es
gracias a vosotros”.
“Dentro de este duro camino,
comenzó una etapa en la que los padres ya no podían solucionar nuestras dudas.
Miraban el cuaderno y resoplaban. Los estudiantes comenzaron a apuntarse en
masa a las academias. La masificación en las aulas es un problema real, claro,
podría empezar a quejarme de eso, pero lo voy a evitar; total, no está el
inspector”.
“Contra este problema, luchan
unos profesionales que aman su trabajo, tienen que amarlo, porque si no, no
entiendo cómo es que siguen ahí, al pie del cañón, haciendo que nos guste
aprender, haciendo parecer la cosas difíciles, fáciles; ellos nos formaron,
pulieron la persona que había dentro de
esos niños de los que hablaba al principio. Cultivaron nuestro intelecto
y nos prepararon para la cruda realidad. Sus exigencias nos llevaron a límites de nuestra capacidad que ni tan
siquiera imaginábamos que podían existir. Eso, ahora, lo valoramos, pero en su
momento lo criticamos, por eso pedimos Perdón a todos nuestros maestros y
profesores que han batallado con esta panda.
También deciros Gracias por todo vuestro trabajo y –me atrevería a
decir, sufrimiento- que habéis invertido en nosotros. Podéis estar tranquilos,
no os defraudaremos”.
“A los alumnos del 2ºBCT nos
gustaría mencionar muy especialmente a un tutor que con tan sólo un año que nos
dio clase, se ganó un merecido sitio en nuestra memoria. No sé qué hubiera
pasado si lo hubiéramos podido disfrutar más de un año. Gracias a él, algunos
pudimos disfrutar de una de las experiencias más bonitas que vivamos a lo largo
y ancho del mediterráneo. ¡Gracias
Antonio López!”
“Y como no, a nuestros amigos,
gracias por los consejos y por los momentos de risas y entretenimiento que nos
hicieron retomar el estudio con la sonrisa renovada”
“Sé que no puedo nombrar a todas
las personas que nos han ayudado, sé que se me olvidan algunas, pero no puedo
irme sin pedir un aplauso por Mariano, Jose, Manoli y Antonia, ni tampoco por las administrativas Meri e
Inma, las cuales nos han enseñado como sobreponerse a una situación difícil.
Igualmente, también pido un aplauso para una compañera que lo ha pasado mal
hace poco, un aplauso para ti”.
“Y daos un aplauso por vosotros,
porque si estáis aquí, es porque habéis sido importantes para nosotros”
Todo esto fue dicho a finales de Junio del 2011 en el pequeño salón de actos del IES Pablo de Olavide de La Carolina
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