miércoles, 25 de enero de 2012

En Anduva se obró el milagro


Los pericos se unen a Villarreal y Racing como víctimas del Mirandés

El Mirandés eliminó al Espanyol en un partido vibrante de fútbol del bueno. El estadio de los de Burgos llevó en volantas a sus jugadores celebrando el histórico pase a Semifinales de la Copa del Rey

Esto es Anduva” rezaba un cartel en el estadio del modesto club del grupo II de 2ºB, haciendo referencia al famoso “Esto es Esparta” de Leonidas en la película 300. Nada más acertado. En espartanos se convirtieron los rojillos durante los poco más de noventa minutos que duró el encuentro, 5700  almas que no cesaron de animar a sus jugadores.

Pablo Infante, ídolo local, junto a la afición
Sus aficionados ya sabían lo que su equipo ofrecía: fútbol con mayúsculas, buen trato de balón y peligro tanto por raso como por aire. El Espanyol, y su técnico Pochettino, también lo sabían por ello salieron a tentar al contrario, tal y como un gladiador hace con su adversario: por eso se dejó a dos de sus mejores armas en el banquillo, Thievy y Verdú vieron como ambos equipos se guardaban bien las espaldas, no querían hacerse daño en estos primeros 45 minutos y el orden táctico y las entradas duras reinaron en el césped.

Pocas oportunidades de gol pudimos ver, aunque los dos equipos mantenían posesiones largas cuando tenían el control del balón no lo hacían con la suficiente profundidad y verticalidad para crear ocasiones claras: los locales lo intentaron con balones colgados al área que su delantero centro, Alain, no pudo llegar a conectar bien. El otro peligro del Mirandés tenía  nombre y apellidos: Pablo Infante. El ‘14’ no pudo respirar por el gran marcaje que Galán realizó sobre él.

El Espanyol fue el primero en lanzar una estocada. Nada más comenzar la segunda parte, Weiss –el mejor de su equipo–  se olvidó de análisis y se inventó una incursión por la derecha para centrar hacia atrás. El pasé lo despejó el meta Nauzet pero el balón cayó a un jugador blanquiazul que se la puso  a Rui Fonte; su remate acabó en el fondo de las mallas.

Anduva enteró enmudeció por un minuto, el tiempo que tardó su equipo en volver a poner el balón en juego. No sé si el público animó a su equipo, o su equipo animó al público con su juego de pases: El caso es que los locales se pusieron las pilas. “No hemos llegado tan lejos para acabar así” debió pensar el ídolo de Miranda del Ebro, Pablo Infante, y se puso a destajo a intentar su jugada por la izquierda. A la tercera vez que lo intentó, Galán no pudo llegar, Pablo se metió hacia dentro  y su disparo chocó en la pierna de un defensa cambiando la trayectoria hasta golpear el poste y besar las mallas de la portería. Empate a un gol y El Mirandés, Anduva, Miranda de Ebro y España enteran se creía el milagro.

En el ecuador de la segunda parte comenzaron los cambios. Pouso, consciente de lo que se avecinaba, sacó a Lambarri para lucharlas de cabeza y a dos jugones más: Borrell y Muneta. Por su parte: Pochettino obró de oportunismo y sacó sus armas: Thievy, un correcaminos, y Verdú para aprovechar a la contra los huecos que dejara el equipo local.

A Pouso le salió la jugada redonda: Lambarri las ganó todas por arriba y Muneta y Borrell volvieron locos a la zaga perica, mientras que, Thievy pareció no haberse quitado el chándal.

Los minutos pasaban, Anduva y el Mirandés empujaban hacia delante. El partido expiraba pero nadie en Miranda de Ebro dejaba de animar. Los jugadores, llevados por su afición, hicieron caso omiso del gran desgaste físico para obrar el milagro: Con los 90 recién cumplidos, Casilla alargó la agonía unos minutos más sacando una mano providencial a un tiro a bocajarro de Lambarri. Sería prolegómeno del éxtasis final: A un minuto para cumplir el tiempo añadido, Pablo Infante sacaba una falta desde la izquierda y Caneda remataba en plancha al primer palo con un cabezazo inapelable para el joven guardameta perico.

Una marea rojilla invadió el campo al finalizar el partido: Los jugadores fueron manteados, llevados a hombros recorriendo todo el campo. Y es que el Mirandés ha hecho historia: sólo 3 equipos de la tercera categoría lograron llegar a semifinales de la Copa del Rey y sólo dos eliminando a tres primeras. No hay equipo que más se lo merezca que el Mirandés CD.

Enhorabuena Mirandés

jueves, 19 de enero de 2012

Se impuso la lógica del fútbol


Sin ser uno de sus mejores partidos, el F.C. Barcelona se impuso a un obre Madrid por 1-2 en el Bernabéu remontando un gol tempranero de Ronaldo

Poco más de un mes hemos tenido que esperar los aficionados al fútbol para volver a ver enfrentarse a los dos pesos pesados de nuestra liga. Llegamos con este Real Madrid – Barcelona al octavo clásico en el último año.

Venían ambos equipos con bajas importantes: El Real Madrid sin Khedira ni Di Maria por lesión y sin Arbeloa por sanción. En la parte culé las lesiones de Bartra y ‘Pedrito’ dejaban en cuadro al conjunto catalán.

Se estipulaba con que Pepe jugaría en el centro del campo en una formación 4-3-3, y así fue, pero la alineación del Real Madrid dejó perplejos a muchos por la inclusión de Altintop y Carvalho en defensa; el turco cuajó una notable actuación. La alineación del Barça fue la esperada: un 4-3-3 con un Dani Alves muy arriba que casi formaba una línea de cuatro centrocampistas.

El planteamiento de Mourinho era claro: cederle el balón por completo al F. C. Barcelona para que los blancos pudieran aprovechar su gran contrataque. Él ya sabía que a la parroquia madridista no le gustaría eso pero el gol de Cristiano, a diez minutos de empezar, daba la razón momentánea al técnico blanco: El delantero portugués agarró un pase en profundidad de Benzemá para plantarse delante de Pique, conseguir suficiente espacio mediante un regate y batir entre las piernas a Pinto en un fallo clamoroso del meta andaluz.
Pero no todo es para siempre y menos en esto del fútbol  y si te enfrentas al F. C. Barcelona, menos aún: el visitante se limitó a hacer lo que sabe hacer, lo que le gusta y lo que le funciona: tocar el balón. Los jugadores blaugranas mantuvieron la posesión y comenzaron a crear ocasiones de gol como la del cabezazo de Alexis  Sánchez que fue a golpear al poste con Casillas como espectador de lujo.

Aún no habían salido los jugadores blancos del vestuario cuando Puyol remata sin ningún marcaje un centro de córner. El cabezazo es implacable para Casillas que ya tendría algunas palabras para el defensor despistado. El Madrid tiene que mirarse la defensa de los balones parados porque en este partido, y anteriores, sufrió mucho con ellos.

Con este marcador fue Pepe, de nuevo Pepe, el encargado de calentar el partido a base de acciones impropias que nada tienen que ver con la práctica del fútbol: lamentable el pisotón que propina en la mano de Messi cuando el argentino estaba tirado en el césped.  Eso fue lo poco que se vio del Real Madrid en la segunda parte junto un palo de Benzemá que remata un gran centro de Altintop.

Sería de nuevo, la lógica del fútbol la que dictó sentencia, en esta ocasión mediante los pies de Leo Messi. El de Rosario se inventa un pase por arriba y a la espalda de la defensa para que Abidal, como si de un delantero se tratase, la baje con el pecho y defina raso frente a la salida de Iker Casillas.

Poco mejoró el Madrid con la salida de Özil y Callejón y con la vuelta a su formación habitual pues la lógica ya había dicho todo lo que tenía que decir en este partido, y quién sabe, en esta eliminatoria.


La batalla en el centro del campo fue feroz
Fotografías: Marca.com