martes, 4 de septiembre de 2012

Carolina. Primera Parte


No en vano aguantaba aquella maldita nieve. Esa estampa navideña tan vulgar y repetitiva como el descomer que arrojaba al excusado cada mañana después del desayuno. No obstante, la incesante precipitación de copos parece llenar de inspiración a todos los intentos de artistas que atiborran las calles de Paris en busca de algo para echarse a la boca, a parte de la inspiración.
La mayoría se limita a molestar a los transeúntes parisinos y a engañar a los turistas que visitan la ciudad del amor, váyase usted a saber por qué la llaman así pues debieran llamarla de cualquier otra forma excepto esa; que las toneladas de hierros que descansan en los campos elíseos sean iluminados de noche no es motivo alguno para esa denominación. El caso es que toleramos a esos pintores de tres al cuarto, pero siempre hay algunos que sacan los pies del plato, los muy imbéciles justifican todas sus acciones por el arte. Y no cuentan con que luego tendrán que verse las caras con la maldita justicia. “El arte es la expresión de la libertad”, dicen. Veremos cómo hacen arte detrás de unas rejas.
  ...
—Han desaparecido tres mujeres en un mes. Dos de ellas las encontramos muertas, por inanición, deshidratación, desnutrición, heridas de cadenas en muñecas y tobillos. Fueron halladas en las cloacas subterráneas —tomé aire. El comisario mecanografiaba  lo que le iba diciendo en su vieja underwoood leader—. Estamos frente a un caso de secuestros en serie,..
El comisario dejó de golpear las teclas, se quitó las gafas y contestó, interrumpiéndome:
—Las dos mujeres no guardan semejanza alguna, ni física ni en parentesco, las familias de ambas no se conocen de nada,  afirman que las chicas tampoco– hablaba muy rápido, casi cabreado. Seguramente por no entender qué ocurría—, eso quiere decir que el asesino lo hace sin distinción personal. Parece como si las eligiera al azar, pero…. ¿Con qué motivo?,  no están forzadas sexualmente, no tenían dinero, ni tampoco sus familias, ¿por qué dejar que se mueran?...
Negué con la cabeza mientras me encogía de hombros.
—Yo tampoco lo sé, Señor Comisario. Además de las leves heridas en muñecas y tobillos, parecen no haber sufrido un acto violento. Ni una pelea o… —y, de nuevo, la impetuosidad de mi jefe no me dejó terminar.
­—Pues vaya y averigüe qué narices ocurre, Detective.
Me despedí de él inclinando levemente mi sombrero.
...
—¡Fuera hace tanto frío! Un frío que desgarrará sin miramientos toda tu bella piel, la hará trizas, cortándola con sus peligrosos copos de nieves­— le decía mientras le besaba su fino cuello. Mejor queda aquí, ¿no estás, Carolina,  más cómoda sentada en mi sofá? ¿Y no estás más cómoda cerca de mi fuego?
Toda mi vida era un teatro que yo me encargaba de interpretar.
—Muchas gracias, Señor Silvestre, de verdad, pero no debería pasar la noche fuera de mi casa, mi familia se podría preocupar— contestó la hermosa chica de piel tersa y blanca, tan limpia como el mármol, mientras se incorporaba del sillón y se quitaba el lujoso abrigo de piel que le había prestado. Quedó así su cuerpo desnudo permitiendo a la luz de la chimenea entretenerse en sus perfectas curvas.  
—¡Oh, cruel reloj que empujas bajo el horizonte al hermoso sol! Yo contemplando tu belleza no me di cuenta de la falta de luz allí arriba. Es más, Carolina, que no podrías permitir que tu lienzo quedara sin acabar.
—No sea dramático, Señor Silvestre ­—me respondió, sonriendo ampliamente, mientras yo hundía mi boca en sus inmaculados y esféricos senos­— que ya volveré mañana al alba para continuar con su obra que soy yo.
Tiene toda la razón, pero un caballero como mi persona no podría permitir que vos, tan bella dama, se marchase sin comer. Sólo deme un minuto, siéntese y prepárese para degustar todo tipo de manjares traídos desde la lejana india la dejé sola en el comedor, me fui a cerrar con llave la puerta de la casa y luego, cumpliendo con mis palabras, me dirigí a la cocina.
Decidí preparar fideos traídos de la Camargue, eché para uno. Los herví con hierbas aromáticas indias o eso dijo el vendedor ambulante que me encontré en el mercado de la especia de París mientras se cocinaban, abrí la primera botella de vino que encontré, lo serví en dos copas finas. A una de ellas le eché mis íntimos polvos mágicos, polvos del sueño. Con sendas copas en las manos, le tendí la marcada a ella y brindamos por el ramen que preparaba. Ambos bebimos mientras reíamos.
...
Desperté. ¿Dónde estaba?, todo era demasiado oscuro, no había ninguna luz, ¿Acaso me había quedado ciega?, me sentía rara, como si estuviera flotando en el aire. Un dolor de cabeza apretaba mi cerebro contra mi cráneo. Sentí mucho miedo, tanto como puede sentir alguien que cree haber muerto.
—¿Señor Silvestre? –musité. Mis ojos no se habían acostumbrado aún a la oscuridad que allí donde yo estuviera reinaba cuando una puerta dejó entrar un torrente de luz. Intenté tapar mis ojos con el fin de no hacerlos sufrir, pero mi extremidad estaba agarrada por una ligadura que no me dejaba moverlo ni tan siquiera un palmo. Cuando mi vista se recuperó del susto luminoso comprendí mi situación. Aquella sensación de levitar era real pues no tenía los pies en el suelo, ellos estaban agarrados a la pared con una abrazadera de metal, igual que mis muñecas. No entendía nada, dejé de mirarme para observar la estancia: sin ventanas, las paredes tenían el mismo acabado blanco roto que toda la cas y suelo de mármol… Suelo de mármol… ¿Rojo?
No era rojo, al menos no del todo, pues tapando el suelo de mármol blanco con vetas negras que se pisaba en toda la casa estaba un charco de sangre.
Vomité, o eso querría haber hecho ante tal sanguinario mejunje.
Encadenada en una habitación con el suelo manchado de sangre, menudo pedazo de cabrón, me miraba sonriente Francesc Silvestre como si yo siguiera sentada en su asqueroso sofá de cuero marroquí, como si no me hubiera envenenado y encarcelado.
—¿Qué ocurre? ¡¿Por qué me hace esto?!
—Querida, vas a formar parte de una obra de arte, vas a ser tan famosa como la Mona Lisa– Yo intentaba responder, pero mi mente no acababa de comprender lo que estaba pasando y mucho menos hablar, de todas formas… ¿Qué habría dicho?
Él volcó su mirada hacia otro lado, en la pared que su vista señalaba estaba colgado un lienzo del que antes no me había percatado.  En él se mostraba la cara de una chica, pero tenía algo extraño, la parte izquierda presentaba un buen aspecto, de chica de bien, limpia, hermosa; no obstante, a medida que mis ojos avanzaban hacia la derecha, su aspecto desmejoraba levemente hasta mostrar, en la parte exterior del pómulo derecho, el aspecto de un cadáver cuya oreja estaba ya putrefacta.
Era bello.
¿Cómo podía estar admirando esa obra de arte? Era fruto de una cruel, lenta y dolorosa muerte. Sin embargo, era tiempo encarcelado en un retrato: tiempo inmóvil. Había conseguido unir la vida y la muerte y los había estrechado de tal forma que no parecían dos estados únicos, sino sólo dos de los muchos que un ser humano puede sufrir.

martes, 21 de agosto de 2012

Una historia de amor en un campo de batalla… ¡retransmitida en directo por televisión!



Así comienza Los Juegos del Hambre, el primero de una trilogía. Un best seller del que existen más de tres millones de copias impresas y que ha recibido excepcionales críticas de otras divinidades de los estantes tales como Stephenie Meyer ­­―la autora de la saga Crepúsculo­― o Stephen King.

El manuscrito arrasó en las librerías gracias a la combinación de una idea inicial la mar de novedosa y la utilización de tópicos tan refritos como el amor, la supervivencia y la opresión del más fuerte. Pero que si no los llamamos tópicos sino ámbitos esenciales de nuestras vidas, comprendemos sin ningún sobresalto el motivo de su éxito. Un éxito que engancha hasta la última página. Otro de los motivos de su gloria: la sencilla (más que sencilla, simplona) literatura. El fragmento de arriba no es más que una prueba de intenciones de Suzanne Collins, la autora. El libro está por completo escrito en presente y en 1ª persona y con ello logra dotar a las acciones de una viveza rítmica y a los sentimientos de los personajes de una cercanía palpable. Además de evitar al lector leer intrincadas oraciones subordinadas y enmarañados tiempos compuestos. Todo hay que decirlo.

La acción nos sitúa en Panem, un país surgido a partir de una Norteamérica post-apocalíptica y en el que lugar de estados existen Distritos, con extremas desigualdades entre ellos, controlados por una ciudad llamada El Capitolio. En un principio existieron 13, pero uno de ellos se sublevó originando una guerra civil entre todos los distritos y El Capitolio, al que no consiguieron derrotar. Las consecuencias de su desobediencia fueron la destrucción del Distrito 13 y Los Juegos del Hambre que ayudan a recordar a los distritos la fuerza de El Capitolio. En esos juegos, doce chicos y doce chicas (de cada uno de los Distritos) se enfrentan en una batalla a muerte retransmitida en directo por televisión: un reality show (tal y como dice la propia sinopsis del libro).

Aquí se encuentran los tópicos de las desigualdades, la opresión, la supervivencia, la amistad y el amor con una idea muy novedosa: el uso de las cámaras, de la audiencia y de los patrocinadores por parte de los integrantes que no sólo deben luchar contra sus contrincantes, sino también fascinar y seducir al público, para ganar y, por tanto, sobrevivir. “El gran teatro del mundo”, decía Calderón de la Barca.

Katniss Everdeen es una chica de 16 años de edad que tiene que cuidar de su madre y de su hermana tras la muerte de su padre. Es una luchadora, inteligente y protector, además de una maestra con el arco que tuvo (y tiene) que hacer frente al hambre de su familia. Pero ciertamente tosca e introvertida con la mayoría de las personas. Pero sobre todo, es la narradora del libro: las descripciones son concisas; la escritora prefiere detallar con esmero y empatía cada uno de los sentimientos de la muchacha. Los diálogos, entre que la protagonista habla poco y que los chavales en la batalla lo que buscan en matarse entre ellos y no charlar sobre el tiempo, son escasos y sin apenas importancia argumentativa o creatividad explosiva.

Si buscas un libro sencillo de leer y que te haga sufrir y sentir como si tú estuvieras salvando el pellejo día tras día, éste es tu libro. Ahora bien, no esperes despampanantes florituras literarias, ni complicadas tramas con numerosos cambios de ritmo y orientación, aunque sí ciertas reflexiones sobre la importancia de los medios en nuestras vidas, la opresión, el hambre, las desigualdades y las nefastas consecuencias de las guerras. Así como la crueldad visceral de los seres humanos.

P.D.: Deseo fervientemente vuestros comentarios y opiniones sobre la obra y mi crítica.



jueves, 7 de junio de 2012

Momento Preámbulo


Estrujo mi mente para poder sacarle unas palabras. El entumecido engranaje que promulgo como mi cerebro parece no responder, no quiere darme un poco de quintaesencia para poder juntar letras con un mínimo de sentido.

Pongo música; siempre me ha ayudado a evadirme del mundo cercano, me relaja y deja que mis pensamientos fluyan como los peces de colores en un gran y liso estanque oriental.  Eso no surte efecto. Cierro los ojos y miro hacia arriba, aún con mis párpados envolviendo la vista. Como si pudiera ver algo. No lo veo. Ni lo veo, ni lo siento, ni lo huelo ni mucho menos lo siento. Pruebo cambiando de música. Es curioso, las únicas voces capaces de relajarme, de hacerme sentir libre, son las femeninas. Las mujeres tienen en su voz, un algo. No, en realidad lo que no tienen es esa permanente ronquera de los hombres. Su voz es fina. Si la leyese un aparato, su voz aparecería representada por un fina línea recta. Eso es lo que creo que hace que me transporten a un lugar inexistente; donde mi mente se expande. Porque son una carretera.

La música deja escuchar un leve pitido. El Facebook ataca de nuevo. Y ahí me pierdo en un sinfín de recargar páginas y cambiar de pestañas. Luego vuelvo a este folio digital en blanco. Vuelvo a perderme en el laberinto de mi mente. Ya no sé ni teclear y miro el reloj. Es la hora de la cama. Tengo que irme. No puedo evitar pensar que cuando empecé este texto creí que terminaría escribiendo “…¡Ya se me ocurrió algo!” y como un loco me iría a plasmarlo en otro folio en blanco. Eso si hubiera sido un gran texto, no esta ingente cantidad de letras juntas. 

...Tal vez algo de un gran autor me ayude a conseguir esa inspiración... pero tal vez mañana. 


viernes, 25 de mayo de 2012

Comentario crítico de 'Escritos Corsarios'


‘Escritos Corsarios’ es la recopilación de una serie de ensayos, artículos y reflexiones personales de Pasolini publicados en los años 73, 74 y 75 –justo antes de su misterioso asesinato–. Grandeza o defecto de él, por lo que escribía; se buscó, o encontró, enemigos por todos los frentes.  

'Escritos Corsarios', publicado en 2009
Pier Paolo Pasolini fue un escritor, poeta y cineasta que nació al mismo tiempo que el régimen fascista de Mussolini.  Vivió el fascismo y también los embriones de la nueva democracia italiana. En ella participó con el Partido Comunista Italiano hasta que fue expulsado a causa de su homosexualidad.  Esto hace que los artículos estén exentos de cualquier cadena. Pasolini escribe con total libertad de todos los temas de la Italia del momento. Demuestra con pluma creativa y sin pelos en la lengua su gran conocimiento sobre la situación sociológica e histórica del país. Sus tan detallados análisis de la sociedad italiana le permiten, y a todo el que lea sus artículos, comprender hacia donde se dirige el sistema social italiano, así como su recién nacida política democrática.
"La familia ha dejado de ser el núcleo de la Iglesia, ahora es en el seno de la familia donde el hombre se convierte en consumidor"
Temporalmente hablando, en medio de los artículos recogidos en la obra, ocurre uno de los más importantes capítulos de Italia y su democratización: el referéndum del 12 de mayo de 1974 llamó a las urnas a todos los italianos para votar sobre el divorcio. Este hecho no es insólito, lo insólito fue que tanto comunistas como católicos removiesen Roma con Santiago para ir retrasando ese referéndum desde 1970 por temor a que se produjese una grave división del país entre laicos y religiosos. No obstante, como menciona Pasolini en sus artículos, se equivocaron pues menospreciaron a la sociedad italiana que respondió con gran madurez. Laicos y católicos progresistas consiguieron la victoria de “Sí” al divorcio.

Pasolini muestra su clarividencia sobre la sociedad italiana explicando los porqués del resultado. Crítica a los líderes de los democristianos y comunistas por no haber percatado el verdadero avance de la sociedad italiana. Él enlaza ese desarrollo con otro hecho: la cultura del consumismo, la sociedad de masas. La cual crítica duramente y la culpa de la pérdida de la cultura rural italiana.
"La revolución en las comunicaciones han comenzado una obra de homologación destructora de toda autenticidad y cultura original"
Para explicar el gran progreso de la sociedad italiana se basa en dos cuestiones: La desaparición de la Italia rural por culpa de la irrupción de la civilización del consumo, y el avance de las capas medias hacia una “tolerancia a la americana” basada en la satisfacción de la propia persona. Esto supone la creación de una homogeneidad social que ‘engulle’ toda diversidad cultural y sólo deja una: la del consumo. Y claro, el consumismo se enlaza con el desarrollo en los medios. La revolución en los medios ha comenzado una destrucción de toda autenticidad y cultura original creando la sociedad de masas. 

“Cuando uno de aquellos jóvenes decidía ser fascista, ello era puramente casual, no era más que un gesto, inmotivado e irracional". Refiriéndose a los atentados fascistas de Brescia del 28 de Mayo de 1974 –poco después del referéndum–. Explicaba que todos los jóvenes italianos habían crecido con la misma cultura (la del consumismo) por lo que el ser o no ser fascista dependía de una decisión arbitraria. “Hubiera bastado quizá una sola palabra para que ello no sucediese y quizás eran adolescentes de dieciocho años, que no sabían nada de nada, y que se habían arrojado de cabeza en la horrenda aventura por simple desesperación”. Con esto, Pasolini quizás dibuje una realidad plana; quizás quiera pintar de un solo brochazo toda la sociedad italiana y se olvide de las pequeñas pinceladas que son necesarias para representar un óleo de tan magnas características.

Pasolini también vivió los 30 años de gobiernos democristianos. La religión está pereciendo como autoridad y forma de poder. La iglesia se presenta como la némesis de la sociedad de consumo. Esta forma de cultura basada en el hedonismo y materialismo castiga a la iglesia por su pacto con “el diablo”, con el estado burgués que fue el estrato social que generó esta sociedad de masas.
"Nunca ser distinto ha sido una culpa tan espantosa como en este período de tolerancia"
El consumismo es el tema más recurrente de la obra; lo enlaza con todos los demás aspectos que trata y lo señala como el culpable de la homogenización social. Considera que el consumismo ha conseguido que todos queramos ser iguales. No queremos diferenciarnos. El consumismo, por tanto, es el nuevo fascismo.

"El fascismo  fue incapaz de arañar siquiera el alma del pueblo italiano; el nuevo fascismo, a través de los medios de comunicación e información, no sólo la ha arañado, sino que la ha lacerado, la ha violado, la ha afeado para siempre"

Pier Paolo Pasolini

jueves, 17 de mayo de 2012

El hombre que convirtió un inconveniente en una suculenta ventaja


Trece años. Con esa edad los niños suelen recibir juguetes. Sin embargo, uno recibió un desventurado negocio: un desdichado bar de pescadores que convirtió en todo un símbolo gastronómico de la Costa del Sol gracias a una gran idea. 

En el malagueño barrio de El Palo nació Eduardo, o “Nono” como le gustan que le llamen. Creció alrededor del olor a salitre, arena, madera y alquitrán. El que utilizaba su abuelo para teñir las redes. Explica el relato con naturalidad, lo hace de forma directa. Un hombre tan ajetreado no puede permitirse divagar. Mientras narra la historia de cómo su abuelo tuvo que cerrar su negocio de tintero para abrir un bar llamado “El tintero”, atiende a distribuidores y saluda a los camareros. Se echa hacia adelante, símbolo de un hombre cercano. “Yo sigo sirviendo platos”.  Y humilde: “El que crea que lo sabe todo es el más tonto”. 

Está en su casa, acompañado por casi medio millar de sillas con sus respectivas mesas. Es temprano. Aún hay pocos clientes pero el bar ya está en ebullición. Sólo cinco años duró ese pequeño bar de pescadores en las manos de su abuelo. Con tan sólo trece años recibe el negocio. El patriarca familiar lo elige a él por delante de sus nueve hijos. “Mi abuelo me alquila el bar, era su preferido”. Preferido o no. Ese niño contrató a sus dos padres como cocineros.  Esa decisión fue tan descarada como trascendental iba a ser en su vida. Él aún no lo sabía. 

Su puro acento malagueño no se deja amortiguar por los voceríos de subasta de ‘pescaito’ frito. Entre cantos de “¡Espeto, rico ‘espetito’ de sardinas!” y “¡Pulpo, pulpo a la gallega!” cuenta,  con asombrosa normalidad, cómo se le ocurrió la famosa idea de subastar el pescado. Esa innovadora forma de servir el típico pescado frito. Esa con la que los camareros, capaces de llevar en sus brazos decenas de platos, se recorren los salones del bar en busca de clientes ávidos de comer lo que llevan… y lo que cantan. Todo eso ocurre en el ahora llamado “El Tintero 2”, bar situado en el extremo este de El Palo.  

“Mi madre no sabía ni leer ni escribir, así que siempre se liaba con los pedidos”.  Eran los años 70 y aún el analfabetismo dominaba en muchas zonas. Pero, “Nono” le sacó partido. “Tú fríe lo que quieras que ya nosotros lo venderemos”. Con esta frase nace una idea que parece sencilla. Pero desde la barrera se ven muy bien los toros. 

A partir de ahí fue todo mucho más fácil, el invento tuvo “gran aceptación” y rápidamente se mudaron al local en el que ya llevan 36 años “al pie del cañón”. Esa es la filosofía de Eduardo cuando le preguntan por su jubilación. “En la vida no se puede parar de luchar, si paras, estás perdido”. 

Abrieron “El tintero campero”. Una versión del original añadiéndole carne, situado en el valle del Guadalhorce. Él mismo saca el tema de la crisis. Su gesto se torna serio, hasta ahora muy expresivo. “Las cosas están muy duras”.  El habitual discurso deja sitio a una sorpresa: “Nosotros no hemos recortado personal”. Un oasis con la gran idea de Eduardo como fuente. De ella se benefician un centenar de empleados –la mitad en invierno– que no han visto sus empleos terminados. Pero acaba con una mala noticia: “tendremos que hacerlo”.

Un estrechón de manos es el preámbulo a la despedida. Le dan a probar un nuevo pescado de un nuevo proveedor acompañado del habitual alioli. “Muy bueno” dice mientras se aleja esquivando a un camarero que llevaba más de veinte platos de rosada, deseoso por dejarlos en las mesas de los comensales para luego volver a empezar.  Él se ríe con el amago de choque. “Yo nunca he trabajado porque si trabajas en lo que te gusta no te cuesta esfuerzo, no es trabajo”. Un juguete, entonces. 

lunes, 30 de abril de 2012

Batalla de Hormonas


Clamor y jolgorio
batalla de hormonas
grados de olvido
de risas y aromas
por suerte o destino
mirada encantadora
en tus brazos me aislo
tú, gran ganadora
y siento el cobijo
que me proporcionas




Cuando tú no estás
baja la luna a llorar
si tú eres la que llora
iría hasta la luna 
para quitarte la penas
una a una... 

miércoles, 25 de enero de 2012

En Anduva se obró el milagro


Los pericos se unen a Villarreal y Racing como víctimas del Mirandés

El Mirandés eliminó al Espanyol en un partido vibrante de fútbol del bueno. El estadio de los de Burgos llevó en volantas a sus jugadores celebrando el histórico pase a Semifinales de la Copa del Rey

Esto es Anduva” rezaba un cartel en el estadio del modesto club del grupo II de 2ºB, haciendo referencia al famoso “Esto es Esparta” de Leonidas en la película 300. Nada más acertado. En espartanos se convirtieron los rojillos durante los poco más de noventa minutos que duró el encuentro, 5700  almas que no cesaron de animar a sus jugadores.

Pablo Infante, ídolo local, junto a la afición
Sus aficionados ya sabían lo que su equipo ofrecía: fútbol con mayúsculas, buen trato de balón y peligro tanto por raso como por aire. El Espanyol, y su técnico Pochettino, también lo sabían por ello salieron a tentar al contrario, tal y como un gladiador hace con su adversario: por eso se dejó a dos de sus mejores armas en el banquillo, Thievy y Verdú vieron como ambos equipos se guardaban bien las espaldas, no querían hacerse daño en estos primeros 45 minutos y el orden táctico y las entradas duras reinaron en el césped.

Pocas oportunidades de gol pudimos ver, aunque los dos equipos mantenían posesiones largas cuando tenían el control del balón no lo hacían con la suficiente profundidad y verticalidad para crear ocasiones claras: los locales lo intentaron con balones colgados al área que su delantero centro, Alain, no pudo llegar a conectar bien. El otro peligro del Mirandés tenía  nombre y apellidos: Pablo Infante. El ‘14’ no pudo respirar por el gran marcaje que Galán realizó sobre él.

El Espanyol fue el primero en lanzar una estocada. Nada más comenzar la segunda parte, Weiss –el mejor de su equipo–  se olvidó de análisis y se inventó una incursión por la derecha para centrar hacia atrás. El pasé lo despejó el meta Nauzet pero el balón cayó a un jugador blanquiazul que se la puso  a Rui Fonte; su remate acabó en el fondo de las mallas.

Anduva enteró enmudeció por un minuto, el tiempo que tardó su equipo en volver a poner el balón en juego. No sé si el público animó a su equipo, o su equipo animó al público con su juego de pases: El caso es que los locales se pusieron las pilas. “No hemos llegado tan lejos para acabar así” debió pensar el ídolo de Miranda del Ebro, Pablo Infante, y se puso a destajo a intentar su jugada por la izquierda. A la tercera vez que lo intentó, Galán no pudo llegar, Pablo se metió hacia dentro  y su disparo chocó en la pierna de un defensa cambiando la trayectoria hasta golpear el poste y besar las mallas de la portería. Empate a un gol y El Mirandés, Anduva, Miranda de Ebro y España enteran se creía el milagro.

En el ecuador de la segunda parte comenzaron los cambios. Pouso, consciente de lo que se avecinaba, sacó a Lambarri para lucharlas de cabeza y a dos jugones más: Borrell y Muneta. Por su parte: Pochettino obró de oportunismo y sacó sus armas: Thievy, un correcaminos, y Verdú para aprovechar a la contra los huecos que dejara el equipo local.

A Pouso le salió la jugada redonda: Lambarri las ganó todas por arriba y Muneta y Borrell volvieron locos a la zaga perica, mientras que, Thievy pareció no haberse quitado el chándal.

Los minutos pasaban, Anduva y el Mirandés empujaban hacia delante. El partido expiraba pero nadie en Miranda de Ebro dejaba de animar. Los jugadores, llevados por su afición, hicieron caso omiso del gran desgaste físico para obrar el milagro: Con los 90 recién cumplidos, Casilla alargó la agonía unos minutos más sacando una mano providencial a un tiro a bocajarro de Lambarri. Sería prolegómeno del éxtasis final: A un minuto para cumplir el tiempo añadido, Pablo Infante sacaba una falta desde la izquierda y Caneda remataba en plancha al primer palo con un cabezazo inapelable para el joven guardameta perico.

Una marea rojilla invadió el campo al finalizar el partido: Los jugadores fueron manteados, llevados a hombros recorriendo todo el campo. Y es que el Mirandés ha hecho historia: sólo 3 equipos de la tercera categoría lograron llegar a semifinales de la Copa del Rey y sólo dos eliminando a tres primeras. No hay equipo que más se lo merezca que el Mirandés CD.

Enhorabuena Mirandés

jueves, 19 de enero de 2012

Se impuso la lógica del fútbol


Sin ser uno de sus mejores partidos, el F.C. Barcelona se impuso a un obre Madrid por 1-2 en el Bernabéu remontando un gol tempranero de Ronaldo

Poco más de un mes hemos tenido que esperar los aficionados al fútbol para volver a ver enfrentarse a los dos pesos pesados de nuestra liga. Llegamos con este Real Madrid – Barcelona al octavo clásico en el último año.

Venían ambos equipos con bajas importantes: El Real Madrid sin Khedira ni Di Maria por lesión y sin Arbeloa por sanción. En la parte culé las lesiones de Bartra y ‘Pedrito’ dejaban en cuadro al conjunto catalán.

Se estipulaba con que Pepe jugaría en el centro del campo en una formación 4-3-3, y así fue, pero la alineación del Real Madrid dejó perplejos a muchos por la inclusión de Altintop y Carvalho en defensa; el turco cuajó una notable actuación. La alineación del Barça fue la esperada: un 4-3-3 con un Dani Alves muy arriba que casi formaba una línea de cuatro centrocampistas.

El planteamiento de Mourinho era claro: cederle el balón por completo al F. C. Barcelona para que los blancos pudieran aprovechar su gran contrataque. Él ya sabía que a la parroquia madridista no le gustaría eso pero el gol de Cristiano, a diez minutos de empezar, daba la razón momentánea al técnico blanco: El delantero portugués agarró un pase en profundidad de Benzemá para plantarse delante de Pique, conseguir suficiente espacio mediante un regate y batir entre las piernas a Pinto en un fallo clamoroso del meta andaluz.
Pero no todo es para siempre y menos en esto del fútbol  y si te enfrentas al F. C. Barcelona, menos aún: el visitante se limitó a hacer lo que sabe hacer, lo que le gusta y lo que le funciona: tocar el balón. Los jugadores blaugranas mantuvieron la posesión y comenzaron a crear ocasiones de gol como la del cabezazo de Alexis  Sánchez que fue a golpear al poste con Casillas como espectador de lujo.

Aún no habían salido los jugadores blancos del vestuario cuando Puyol remata sin ningún marcaje un centro de córner. El cabezazo es implacable para Casillas que ya tendría algunas palabras para el defensor despistado. El Madrid tiene que mirarse la defensa de los balones parados porque en este partido, y anteriores, sufrió mucho con ellos.

Con este marcador fue Pepe, de nuevo Pepe, el encargado de calentar el partido a base de acciones impropias que nada tienen que ver con la práctica del fútbol: lamentable el pisotón que propina en la mano de Messi cuando el argentino estaba tirado en el césped.  Eso fue lo poco que se vio del Real Madrid en la segunda parte junto un palo de Benzemá que remata un gran centro de Altintop.

Sería de nuevo, la lógica del fútbol la que dictó sentencia, en esta ocasión mediante los pies de Leo Messi. El de Rosario se inventa un pase por arriba y a la espalda de la defensa para que Abidal, como si de un delantero se tratase, la baje con el pecho y defina raso frente a la salida de Iker Casillas.

Poco mejoró el Madrid con la salida de Özil y Callejón y con la vuelta a su formación habitual pues la lógica ya había dicho todo lo que tenía que decir en este partido, y quién sabe, en esta eliminatoria.


La batalla en el centro del campo fue feroz
Fotografías: Marca.com